- Reflexión: Comienzo mi viaje a través del capítulo más difícil de redactar, la reflexión. Quizás el cuestionamiento tardío que tenemos muchos jóvenes que deseamos más de la vida, cada compatriota que ostenta el tricolor con orgullo. Mi nombre carece importancia en este punto, soy una soñadora como tú, solo diré que tengo 23 años, vengo del país donde los sueños son extensos y la alegría no requiere de motivos u ocasión. Mi Venezuela, una tierra incomparable, llena de gracia y belleza. No puedo evitar llorar al recitar el amor que inunda un alma herida. Sin lugar a duda mis orígenes son humildes, desde niña fui formada para vivir en la republica de grandes promesas. Vivo las consecuencias de decisiones distintas a mí pensar. Crecí en un hogar donde los lujos eran excasos, pero el amor era inmenso. Mi madre entregaba todas sus fuerzas día tras día para educarme y uno de sus máximas era soñar y amar la liberta...