Dirijo esta carta a ti mi hermano, quien vives momentos tan cruentas e incompresibles de nuestra historia, donde se ha hecho más difícil soportar los embates diarios de las circunstancias y los desafíos impuestos por muchos actores ajenos a tu sentir. Estos tiempos, sin duda ponen en juicio la confianza, se sembró la discordia en muchos y la distancia es latente. En esta realidad, nos cuesta pensar en el futuro, vemos hacia el pasado buscando esa imagen que nos brinde paz y sosiego, sin embargo los anhelos al pasado y cuestionamientos vagos , ciegos fueron las causas mayores de una oscuridad sinfín. Por eso te pido que no habites odio o resentimiento, al final todo se tornara contra ti, perforando tu alma y evitando que veas lo posible. Dios impondrá su justicia. Quizás lo que te pido sea difícil; considerando el ritmo del juego actual. Envian tantos mensajes que tú inconsciente no pueda procesar. Cuando en realidad existe un único pensamiento que debe hacerse eco en ...