En la vida vivimos en un dilema continuo, en un conflicto en donde debemos manejar nuestras emociones, conviviendo con las consecuencias de nuestras acciones en el mundo, desde muy niños comenzamos a ver la relación equilibrada de la culpa y la responsabilidad, pero en nuestra irracionalidad decidimos ignorarlos porque no es agradable asumir una postura firme frente a los efectos y consecuencias, es mas sencillo trasladarlas y continuar nuestra existencia.
Pero desgraciadamente la vida es la mas sublime de la historias, una leccion en si misma y en el recorrer reconocemos que esa visión del mundo es equivoca, y la verdad reside en nosotros mismos, sin importar quien haya sido el autor no podemos ser cómplices y tomar postura frente a las responsabilidades.
Por otra parte en la actualidad, el mundo parece mas sencillo ver la culpa y no la solución, sentirnos victimas sin generar ninguna acción que beneficie al colectivo. Es mas simple crear una retorica donde no se llegue a ningún punto mayor que el aislamiento.
Crear enemigos en las sombras resulta mas simple que enfrentar las realidades que no tienen ni la mitad de la dimensión que asumimos en la consciencia.
Es momento de reflexionar y generar un cambio generacional, una potencia que nos levante y nos coloque en un nuevo plano como humanidad, como sociedad, sin escuchar el lenguaje agotado de la ineptitud que pretende llamar la atención a través de los lamentos, cuando los oyentes estamos conscientes de que poseen la capacidad darle un giro a la miseria que postran a sus pies.
Tomando en cuenta todo esto, te escribo a ti mi Ciudadano quien debe vivir en medio del caos, no permitas que ese verbo sea consonó con tu pensar, ignora las voces que intentan doblegar tu consciencia y asume las responsabilidad de lo que ocurra en tu vida.
Si sufriste un accidente o vives una realidad compleja, olvida el papel de victima y asume el compromiso de ser feliz y tomar esta nueva posición como una oportunidad para crecer y generar cambio y no retroceso.
Pero desgraciadamente la vida es la mas sublime de la historias, una leccion en si misma y en el recorrer reconocemos que esa visión del mundo es equivoca, y la verdad reside en nosotros mismos, sin importar quien haya sido el autor no podemos ser cómplices y tomar postura frente a las responsabilidades.
Por otra parte en la actualidad, el mundo parece mas sencillo ver la culpa y no la solución, sentirnos victimas sin generar ninguna acción que beneficie al colectivo. Es mas simple crear una retorica donde no se llegue a ningún punto mayor que el aislamiento.
Crear enemigos en las sombras resulta mas simple que enfrentar las realidades que no tienen ni la mitad de la dimensión que asumimos en la consciencia.
Es momento de reflexionar y generar un cambio generacional, una potencia que nos levante y nos coloque en un nuevo plano como humanidad, como sociedad, sin escuchar el lenguaje agotado de la ineptitud que pretende llamar la atención a través de los lamentos, cuando los oyentes estamos conscientes de que poseen la capacidad darle un giro a la miseria que postran a sus pies.
Tomando en cuenta todo esto, te escribo a ti mi Ciudadano quien debe vivir en medio del caos, no permitas que ese verbo sea consonó con tu pensar, ignora las voces que intentan doblegar tu consciencia y asume las responsabilidad de lo que ocurra en tu vida.
Si sufriste un accidente o vives una realidad compleja, olvida el papel de victima y asume el compromiso de ser feliz y tomar esta nueva posición como una oportunidad para crecer y generar cambio y no retroceso.
Dios quiere tu felicidad y para ello no se debe mirar a traves; solo es necesario dar pasos con convicción y con un actitud adulta forjar nuevos espacios en nuestra existencia.
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